Qué son los Cetes y por qué su plazo más corto es de 28 días
Una lectura introductoria a los Certificados de la Tesorería
Un Cete es un título de deuda del Gobierno federal. Se compra por debajo de su valor nominal y, al llegar la fecha de vencimiento, se liquida por el valor completo. No hay un pago de intereses cada mes ni un cupón que llegue a la cuenta: la diferencia entre lo que se pagó y lo que se recibe al final es, en términos simples, el rendimiento. Ese detalle cambia la forma de leer cualquier cifra que aparezca en un comunicado del Banco de México.
El plazo es la pieza que ordena todo lo demás. En las subastas de valores gubernamentales el periodo más corto que se ofrece es de 28 días, y de ahí se pasa a 91, 182 y hasta 364 días. Esa escala no es casual: marca el ritmo mínimo con el que un título de este tipo completa su ciclo. Un Cete a 28 días nace y vence en menos de un mes; uno a 364 días permanece casi un año completo en manos de quien lo adquirió.
El descuento como punto de partida
Cuando se habla de Cetes conviene fijar la vista en el precio de compra y no solo en la tasa que se anuncia. El título se coloca a descuento, es decir, se paga menos de lo que dice su valor nominal. La tasa de descuento publicada en la subasta describe ese descuento, pero no equivale automáticamente a lo que una persona termina recibiendo. Para llegar al rendimiento neto hay que considerar el precio efectivo de compra y la retención fiscal que aplica el intermediario autorizado.
Por eso comparar un plazo de 28 días con uno de 364 días exige mirar más de un número. Un plazo corto y uno largo no se leen igual aunque la tasa parezca similar: el tiempo que el dinero permanece colocado, el momento de la subasta y el tratamiento fiscal pesan en el resultado final. Este texto no sugiere comprar ni vender; solo describe cómo está armado el instrumento para que la lectura de los datos resulte más clara.
Qué publica Banxico en cada subasta
Las subastas de valores gubernamentales se difunden con varios datos a la vez: monto solicitado, monto asignado, tasa de descuento y plazo. Esos cuatro campos, leídos juntos, cuentan la historia de una colocación. El monto solicitado muestra la demanda; el asignado, lo que efectivamente se colocó; la tasa y el plazo permiten ubicar el contexto del título. Aislar una sola cifra suele llevar a conclusiones apresuradas.
Entender el mecanismo también ayuda a distinguir entre rendimiento bruto y neto, una diferencia que aparece en cuanto se revisa el comprobante. El bruto es la ganancia antes de impuestos; el neto, lo que queda después de la retención de ISR que practica el intermediario. Ninguno de los dos se calcula solo con la tasa anunciada, y ahí está la razón por la que conviene leer el comunicado completo y no quedarse con el primer dato visible.
Este material es divulgativo. No constituye una recomendación de inversión, no ofrece intermediación y no sustituye la consulta con un contador ni con la autoridad fiscal.